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El pie del niño

El pie del niño

Vilalta Vidal, Immaculada (Hospital Sant Joan de Déu, Barcelona)
Lunes, 12 Diciembre 2011

El pie se desarrolla y crece al mismo tiempo que el niño, por lo que en cada etapa de la vida presenta unas características específicas y unos problemas determinados.

El pie se desarrolla entre la cuarta y la octava semana de gestación, por lo que existe la posibilidad de realizar un diagnóstico prenatal de alguna de sus malformaciones más características (por ejemplo, el pie zambo) en la ecografía de las 20 semanas o posteriores.

En cuanto al desarrollo del pie, dividimos la vida del niño en tres períodos:
• Recién nacido y lactante
• Niño deambulante
• Adolescente

Recién nacido y lactante

En el período neonatal y lactante, el pie presenta unas características normales, aunque existen una serie de alteraciones típicas de esta etapa.

El pie normal
En el momento del nacimiento, el pie suele presentar un ligero giro hacia adentro, que se hace más evidente porque se le suma un cierto giro y curvatura de la tibia, pero la planta del pie debe estar alineada. Esta posición tiende a mejorar entre los primeros días y los 2-3 meses de vida. Si no mejora, se debe someter a valoración médica.

Existen varias alteraciones relacionadas con la forma y el eje del pie que podemos detectar poco después del nacimiento. Las más frecuentes son:
• El pie equinovaro o pie zambo
• El metatarso aducto
• El talón valgo
• Otras malformaciones congénitas

El pie equinovaro o pie zambo es una malformación congénita del pie que tiene un componente equino (la punta del pie mira hacia el suelo), supino (la planta del pie tiende a mirar hacia arriba) y aducto (el pie mira hacia adentro). Aparece aproximadamente en 1 de cada 1000 recién nacidos, es bilateral en la mitad de los casos y frecuentemente afecta más a los varones. Su causa es desconocida, multifactorial y no está relacionada con otras patologías, aunque puede asociarse a enfermedades neuromusculares o a otras enfermedades como la artrogriposis (enfermedad caracterizada por la presencia de rigidez en varias articulaciones). La ecografía fetal puede mostrar la deformidad en el primer trimestre (16-24 semanas de gestación). El pie zambo siempre precisa tratamiento. El diagnóstico no es difícil y raramente se confunde con otras deformidades del pie. A diferencia del metatarso aducto, el pie equinovaro presenta un componente equino no reductible por retracción del tendón de Aquiles.

Actualmente el tratamiento por excelencia es conservador y se basa en la técnica de Ponseti, que consiste en utilizar una técnica de manipulación, enyesado, tenotomía (sección del tendón de Aquiles) y ferulaje del pie y evitar recidivas. Para evitar recidivas, es preciso utilizar férulas de abducción (férulas que consisten en unir dos botitas con una barra para mantener el pie girado hacia fuera) durante un período de tiempo determinado de 23 h/3 meses, tiempo que se irá reduciendo progresivamente hasta limitarse al uso nocturno a los 4-5 años. En el pie zambo debe evitarse la cirugía articular.

El metatarso aducto es una deformidad que afecta al antepié, en un solo plano. A diferencia del pie equinovaro, el tendón de Aquiles no está acortado ni tira; es decir, el pie es flexible. Existen tres grados según el nivel de afectación (leve, moderado, grave). La mayoría (85-90%) se resuelven espontáneamente durante el primer año de vida y el resto en la infancia. Si la deformidad persiste, la resolución puede acelerarse con una férula que mantenga el pie abducido y la pierna rotada lateralmente.

El talón valgo es una mala posición del pie intraútero causada por una compresión intrauterina que produce una deformidad hacia arriba del antepié y en valgo del retropié. Es un pie muy flexible. Como es una deformidad posicional, no requiere tratamiento y se resuelve espontáneamente o con la ayuda de manipulaciones o férulas. Debe diferenciarse del astrágalo vertical.

El astrágalo vertical es el pie plano patológico más grave, en general de mal pronóstico, requiere una intervención quirúrgica y a menudo es recidivo. Es una malformación congénita que produce no sólo un aplanamiento de la planta, sino también una convexidad real de la planta del pie. Se asocia habitualmente a otras patologías neurológicas y a la artrogriposis. El pie está rígido y sufre contracturas.

El pie en el niño deambulante

Con los primeros pasos (hacia los 12-14 meses), el pie empieza a estimular los músculos responsables de la locomoción. Es normal que el pie del niño sea plano, no tenga el arco formado y que además tenga más contenido de grasa en la planta del pie. Esto no cambia hasta los 4-5 años, por lo que un pie plano en el niño por debajo de esta edad no es nada anormal y no precisa tratamiento. El niño no necesita llevar un calzado especial, sólo zapatos que sean cómodos, ligeros y con suela flexible. En algunos casos, se puede utilizar un contrafuerte algo más rígido durante los primeros meses de andar para dar estabilidad al tobillo.

Existen dos alteraciones de la morfología normal del pie: el pie plano y el pie cavo.

El pie plano puede presentar dos formas: el pie plano flexible y el pie plano rígido. El pie plano flexible es el más frecuente; presenta una disminución de la altura del arco longitudinal (interno) del pie; es normal hasta los 4 años; clínicamente mejora al colocar el niño de puntillas o con la hiperextensión del primer dedo, ya que se evidencia un correcto arco plantar; puede presentar dolor en un 2% de las ocasiones y se asocia a la obesidad y a la hiperlaxitud. No precisa tratamiento. El tratamiento con plantillas es controvertido y hoy en día sólo se utiliza en casos excepcionales. El pie plano rígido suele ser un pie doloroso y siempre debe valorarlo un especialista, ya que puede estar asociado a patologías como coaliciones tarsales y precisar tratamiento quirúrgico.

• Izda.: pie plano
• Dcha.: pie cavo

El pie cavo se caracteriza por un arco del pie anormalmente alto, que en ocasiones puede ser genético, aunque se deben estudiar las alteraciones neuromusculares asociadas. El tratamiento suele ser ortopédico y tiene como finalidad mejorar el apoyo, no corregir la deformidad. El tratamiento quirúrgico puede ser necesario dependiendo de la patología y de la incapacidad que produzca.

Consejos

• El pie del niño tiene un proceso natural de evolución.
• El pie plano suele ser una patología benigna frecuente en los bebés y los niños de hasta 4-5 años. El arco se desarrolla igual tanto si el niño usa zapatos como si va descalzo. Así pues, el pie plano no suele necesitar tratamiento.
• La mayoría de niños no necesitan llevar zapatos ortopédicos especiales, sólo un calzado flexible, suave y ligero con suela plana que permita la máxima libertad de movimientos para el desarrollo normal del pie.
• Precisaran valoración médica las deformidades descritas que aparecen en el momento del nacimiento, cualquier alteración que produzca dolor y el pie cavo en general.

 

La web de Centre Mèdic Rambla Nova tiene un carácter divulgativo y en ningún caso sustituye la relación médico-paciente. Ante cualquier duda, consulte con su médico.